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lunes, 29 de julio de 2013

¿Dónde quedó la ley ati-trámites que anuncio el presidente?

Las colas para buscar renovar el pase. Foto: Colprensa
Buscando visa para un pase
Por: Colprensa –Yahoo noticias
"La Ley eliminó de una sola vez 400 trámites", dijo el presidente Juan Manuel Santos el 18 de enero pasado al hacer un balance de la Ley Antitrámites. "Eso representa el 40% de trámites del país", agregó en un tono tan optimista que alcanzó a calar en la fe de unos, otros no le creyeron. ¿Optimistas unos? ¿Pesimistas bien informados los otros?
Hace un par de semanas Aida Lucy Ospina, directora de Tránsito y Transporte, anunció la hora cero para arrancar con las multas por pases vencidos (15 de julio), ultimátum que reversó, y se estableció que por tres meses las sanciones no serán económicas sino pedagógicas. ¿Desorden? improvisación? A pesar de que el cambio debía ser gratuito, se anunció un costo de $135 mil.
Las licencias particulares tiene validez hasta 2022, las públicas vencen cada tres años. Nunca había reparado en la categoría de mi licencia: "Motocarros, automóviles camperos, camionetas y micro buses de servicio público", señala el numeral cuatro, "vence en agosto de 2003", lo que me convierte en uno de los 2 millones de conductores obligados a renovarla. Nunca he conducido transporte público, nada que hacer...
-10 de julio. 9:50 am, martes.
Teléfonos que no contestan, números equivocados y costos que oscilan entre 50 mil y 160 mil pesos hicieron parte de las consultas y sondeos realizados en buena parte del medio centenar de Centros de Reconocimiento al Conductor (CRC) ubicados en Bogotá para realizar los exámenes médicos; primer paso para obtener la licencia. Ni el Ministerio de Transporte, ni la dirección del ramo, ni mucho menos la Superintendencia de Puertos pensaron en un techo para esos costos: libertad NO vigilada. Damnificado: yo, y miles más en todo el país.
AL MAL PASO DARLE PRISA...
- 15 de julio. 7:00 am, lunes.
Ahí están las filas en los CRC. Cinco conductores habían madrugado más que yo. Con lo que no contaba era que ellos tenían cita previa, varios desde hace una semana. El viaje no fue en vano, conseguí el primer turno en la lista para 8 días después.
Misión cumplida, aunque con algunos cambios. Los $50 mil anunciados como costo telefónicamente, se convirtieron en "80 mil pesos señor", como dijo una de las dependientes a la hora de "planillarme". "Lo escribo, ¿o no?", dijo ante mis dudas.
- 23 de julio. 6:30 am, martes.
El día D llegó. La atención inició a las 7:30 am. Un aviso en la ventana del CRC informaba que el costo del examen médico era de 100 mil pesos. El signo pesos estaba dibujado dentro de una bolsa de dinero como caricatura, no me hizo nada de gracia, se asemejaba a un tamal. 8 días de espera, y con el calendario corriendo en mi contra, y un permiso laboral encima?, ni modo, son solo $20 mil.
Un plasma de 42 pulgadas, con una pésima señal, y en él uno de los acostumbrados programas de variedades de los canales privados era la única distracción para quienes en un salón mediano aguardábamos ser llamados a los "consultorios", numerados del 1 al 4.
"Buenos días, yo soy 'Pepito Pérez' (o si se quiere Pachito El Che)" dijo con voz ronca un hombre moreno de mediana estatura quien se identificó como el gerente de ese CRC, la pinta no le alcanzaba para ello. Por tres minutos y en voz alta se dirigió a todos. Las instrucciones fueron claras, "si están de acuerdo diligencien el formulario; sino, no hay problema, pueden irse", dijo con "cordialidad" improvisada, y como para dejar las cosas nítidas añadió: "Hay quienes están desde ayer, no se trata de familiares míos?, sucede que el sistema del Runt se cae mucho". Hasta ahí llegó el ánimo y la idea de salir antes de las 9:00 am.
Escucho mi nombre "? al consultorio 4", el optimismo vuelve a nacer, me siento privilegiado. Los demás me miran como diciendo "¡uyyy, tan de buenas!".
En una habitación oscura espera una "doctora" y con el tono voz de quien ha atendido 300 personas me manda a sentar "súbala para que no tenga que agacharse tanto", recrimina. Habla de una especie de gafas con una pantalla en la que se observan letras de diferentes tamaños. "B1" dice, no entiendo la instrucción "lea la B1", refunfuña? veo con dificultad y tras varias instrucciones agrega: "se le recomienda un examen de visión pues no está 20/20"... pero pasé.
Salgo "consultorio 3", se escucha en el parlante tras pronunciar mi nombre. "Siéntese", me dice una jovencita delgada vestida de enfermera. Una pantalla de un computador, un teclado con dos botones y dos perillas en el centro, unos audífonos donde se escuchan pitos de distinto nivel, y un par de pedales que simulan el freno y el acelerador hacen parte de la prueba de motricidad.
Tercera prueba. "consultorio 2", me llaman. Otro computador con la única posibilidad de oprimir las teclas V y F, (verdadero o falso) o A y B para responder preguntas al estilo de "qué libro llevaría a una isla desierta" o "si salvaría de un incendio a un perro o un cuadro", además de sumas y restas?
"consultorio 1" entro a una cabina que por la manija parece más a un refrigerador del siglo XIX. Me pongo unos audífonos. "De acuerdo al oído por el que escuche el pito, oprima el botón", dice la especialista? pan comido, pienso. Dicho y hecho, "está muy bien", me dice la joven en tono agradable.
Son las 10:00 am. Al bajar a la sala del plasma hay medio centenar de personas arrumadas, con rostros grises y pesimistas? una escena kafkiana de 'El Proceso' del escritor austro-húngaro. Me miran, me siento mal por el optimismo que se refleja en mi cara. Frescos?, pienso. Y al mirar a la derecha veo a quienes estuvieron conmigo al inicio del día en los consultorios. ¿Me tengo que preocupar?? pienso.
- 2:40 pm.
Un hombre joven con una camisa azul baja las escaleras del tercer piso, acaba de presentar las pruebas en los cuatro laboratorios. Las sillas no dan abasto para los clientes por lo que los tres tramos de escaleras cumplen esa función, me siento como en una URI. Pienso en Kafka, en Santos, en Aida Ospina, en la Ley Antitrámites. Maldigo.
La gente se para, camina, se sienta, se esfuerza por entender qué pasa y miran por la línea que deja la puerta entreabierta de otros consultorios donde dos "doctores" certifican los resultados de las pruebas e intentan conectarse al Runt. "Hay quienes están desde ayer (?) el sistema en el Runt se cae mucho", recuerdo al gerente del CRC.
"Ahí?" me indica uno de los "amigos" ocasionales con quien pareciera conocerme de tiempo atrás, ubico la puerta de donde me llaman. Una de las enfermeras sale del consultorio, me identifica? "listo", dice. "Estoy seguro de que mi cara se iluminó". "Uno menos" dicen en chiste mis "amigos". "rápido? antes de que se caiga", alguien grita y provoca risas.
No puedo disimular la dicha? "señor?, señor? ahora vaya al SIM (Servicio Integral para la Movilidad), verifique que sí cargo su examen y que le den el pase, me indican "? nos guardará fila", añade el grupo entre risas. Pienso en Santos, en Ospina, en la Antitrámites?
- 3:00 pm
$4.500 de taxi, $7.000 para algo de comer, y súmele. Filas y más filas. En la puerta del Sim el celador direcciona a los visitantes: "en información?, en información?, en información?", y señala con la mano izquierda. ¿Y quienes venimos con los exámenes?, pregunto: "allá", indica con la derecha y varios en la fila de información se ubican detrás de mí. 300 pesos cuesta la copia de la cédula que debo sacar. Uno de los "amigos" del CRC que llegó? me guarda el turno. 'NI84', fue mi asignación. En ventanilla hay un señor de unos 66 años, intenta entender las señas que la dependiente le hace para ubicar el pendón que está tras él y que sirve de fondo para la foto del pase.
Con una mano por detrás, donde termina la cintura; el hombre maniobra el telón sin desviar la mirada de la cámara frente a él. ¿Le ayudo?? Intervengo con tal de agilizar, al fin y al cabo van en el NI82.
¡Bingo! "NI84" señala la pantalla y me remite a la ventanilla 3, la misma en la que estaba el señor a quien ayudé. "Acá nos tenemos que aguantar unos geniecitos", dice amablemente mientras me recuerda los problemas por cuenta del Runt. "Con esto puede pasar a caja y cancelar? en una hora puede mirar si está su pase o tal vez mañana?", añade.
- 3:30 pm.
"105.200 pesos" dicen en la caja. Luz al final del túnel.
- 7:00 am. 24 de julio, miércoles.
Al menos 70 personas hacen fila en el SIM de la calle 52 (Galerías). Voy al segundo piso. 10 personas llegaron antes que yo; entre ellos, una pareja de abuelos a quienes no les han entregado los papeles que vienen pidiendo desde hace varios días, al parecer nada tienen que ver con el pase. De cuarto está uno de los "amigos" del CRC, lleva un par de semanas en este trámite pues no ha contado con los permisos que requiere el chistecito. "Ayer me quedé hasta las 5 pero no salió?", dice resignado.
Me ausento por minutos, eso sí recomiendo el puesto, y a pocos metros del lugar me cruzo con mi "amigo" del CRC !listo¡¡¡¡ dice mientras me muestra la licencia, no oculta la dicha, camina con prisa.
"Ya está don Miguel?" dice la señorita de la ventanilla y me indica una bolsa plástica azul que saca de entre cientos de bolsas similares. Reviso mi nombre, la cédula y la categoría, por si acaso. Como mi "amigo" no oculto mi felicidad, y como él salgo corriendo, no sé porqué.
¡Por fin!...
Pienso en Santos, y en Ospina, se nota que no han tenido que renovar sus pases. Pienso en la Ley Antitrámites. ¿Acaso a estos pases era a los que hacía referencia el Procurador? ¡Tiene toda la razón! ¿Burocracia de M?

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