Es aquí donde sobreviene la pregunta… ¿Qué ocurre con un graduado cuando
cruza la puerta de la universidad con su diploma en la mano? Y un estudio
liderado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (OEI) analizó el impacto real de la educación superior en
la vida de 8.657 universitarios graduados de países latinoamericanos y encontró
que culminar estudios universitarios mejora de forma significativa la
empleabilidad, la estabilidad laboral y la calidad de vida.
Estos resultados se recogen en el libro “Construcción de referentes
metodológicos para la evaluación de impacto del perfil de egreso en programas
de América Latina”. La publicación es el resultado de una investigación
desarrollada en alianza entre la OEI, la Fundación PENSER y 18
universidades de la región, entre ellas el Politécnico Grancolombiano.
Su principal aporte radica en proponer una metodología concreta, replicable y
comparable para medir el impacto del perfil de egreso, integrando dimensiones
como el desarrollo de competencias, la movilidad social, la percepción de
calidad de vida y la percepción de éxito profesional.
¿Qué encontró la investigación?
Estos datos evidencian que, aunque el tránsito hacia el primer empleo
puede implicar retos, el incremento del nivel educativo se asocia de
manera directa con mayores probabilidades de inserción laboral y con una
proyección más sólida para el desarrollo profesional a largo plazo.
Además, la investigación evidencia que acceder y culminar la universidad
incrementa las posibilidades de empleo formal: el 59,4 % de los graduados
cuenta con contrato laboral a término indefinido, lo que refleja mayor
estabilidad y protección laboral. Por ejemplo, en la Universidad Tecnológica La
Salle (Nicaragua), el 88 % de sus graduados trabajan, y en el Politécnico
Grancolombiano (Colombia) el 85 % de sus graduados se encuentran en empleos
formales.
No obstante, el estudio también advierte brechas persistentes en el
dominio de lenguas extranjeras, particularmente el inglés, así como en algunas
competencias socioemocionales relacionadas con el manejo del estrés y las
tensiones laborales.
El impacto de la graduación en la economía del
hogar y el bienestar familiar
El impacto de la universidad en la movilidad social de las familias es
el factor clave en las nuevas generaciones de profesionales. De cada 100
graduados, solo 17 de sus padres habían tenido educación superior. Es decir,
solo el 17 % de los padres de los graduados accedió a este nivel educativo,
mientras que, el 100 % de los participantes logró culminar al menos un programa
universitario, y el 33,5 % continuó con estudios de posgrado, rompiendo
barreras educativas históricas en sus familias.
Por ejemplo, en la Universidad Santo Tomás (Colombia) muchos de sus graduados logran superar el
nivel educativo de sus papás, abriendo caminos que antes no estaban cerca. Alrededor
del 84 % aporta económicamente en su hogar y cerca del 72 % tienen ingresos
superiores después de graduarse, lo que se traduce en mejores oportunidades y
más tranquilidad. Este fenómeno confirma que la educación superior no solo
transforma trayectorias individuales, sino que también impacta de manera
directa en las dinámicas familiares y comunitarias.
El bienestar personal y la percepción de calidad de vida también
muestran avances claros. El 71,5 % de los graduados considera que la educación
recibida fue determinante para mejorar su calidad de vida (mayores ingresos,
acceso al empleo y oportunidades de formación continua). En concreto, el 74,7 %
reporta ingresos superiores a los que tenía durante su etapa de estudios, lo
que confirma el papel de la universidad como factor de progreso individual y
familiar.
El estudio también pone sobre la mesa los límites de esta promesa. La
mejora económica derivada de la educación superior no es automática ni
homogénea. Aunque el título universitario facilita el acceso a empleos formales
y mejores condiciones laborales, su impacto es más restringido en dimensiones clave
como la adquisición de vivienda propia o la estabilidad financiera de largo
plazo. De hecho, solo uno de cada cinco graduados considera que sus ingresos
son “muy suficientes”, lo que refuerza la idea de que el diploma es un punto de
partida, pero no una garantía de ascenso social sostenido.
¿Cómo está Colombia frente a la región?
Aun así, existen retos compartidos, como las brechas en el dominio del
inglés y la actualización de competencias digitales. En perspectiva regional,
Colombia se ubica en una posición intermedia alta en términos de impacto de la
educación superior, con resultados que superan algunos promedios
latinoamericanos en inserción laboral y mejora de ingresos, pero que siguen
condicionados por desafíos estructurales comunes.
Aunque persisten desafíos, la universidad sigue siendo una herramienta
clave para mejorar oportunidades, reducir desigualdades y ampliar horizontes
personales y profesionales. La evidencia recogida refuerza la importancia de
seguir fortaleciendo el acceso, la permanencia y la calidad de la educación
superior como una apuesta estratégica para el desarrollo de la región.
| Lina M. Giraldo |
Fuente: Politécnico Grancolombianos (Laura Orjuela)
Ajuste de contenido y diagramación: bersoahoy.co


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