Entre los factores se encuentran, la depresión, la ansiedad y el
aislamiento social, preferencialmente en estudiantes universitarios.
Una investigación del Politécnico Grancolombiano, logró auscultar diferentes
factores que motivan ese flagelo, y al mismo tiempo formular elementos
orientados a la prevención, que sumados a la interacción entre la salud mental
individual, los vínculos familiares y sociales, y las condiciones de bienestar
que permiten a los jóvenes afrontar los desafíos de la vida universitaria.
El estudio también encontró que
contar con el apoyo de familiares y amigos, mantener hábitos saludables y
desarrollar capacidades como la resiliencia pueden ayudar a reducir este
riesgo.
| Yuri Estefanía Perdomo |
Factores que pueden aumentar el riesgo de ideación
suicida en universitarios
La etapa universitaria representa un periodo de importantes
transformaciones personales, académicas y sociales. Entre los 18 y los 29 años,
los jóvenes atraviesan procesos de adaptación relacionados con la formación
profesional, la construcción de nuevos vínculos, la transición hacia la vida
laboral y los cambios progresivos en las relaciones familiares. Estas
transiciones pueden generar niveles importantes de estrés y, en determinadas
circunstancias, afectar la salud mental de los estudiantes.
El análisis también identificó factores relacionados con los hábitos y
el estilo de vida. Las alteraciones del sueño, el sedentarismo, el consumo de
alcohol, cigarrillo y marihuana, así como la adicción a las redes sociales,
fueron señalados entre las variables que pueden asociarse con una mayor
presencia de ideación suicida.
Los investigadores advierten que estos elementos no deben entenderse de
manera aislada. La ideación
suicida es un fenómeno multicausal en el que interactúan factores
individuales, interpersonales, sociales y contextuales.
Precisamente por esto, la revisión recurrió a la teoría interpersonal
psicológica del suicidio, que plantea tres dimensiones para comprender el
tránsito de la ideación al comportamiento suicida. En primer lugar, la
pertenencia frustrada, que corresponde a una falta de conexión con otras
personas o grupos. En segundo lugar, la carga percibida, como aquella sensación
de sentirse como una carga o molestia para otras personas. En tercer lugar, la
capacidad adquirida, que define cuándo una persona pierde el miedo a la muerte
o tiene una mayor tolerancia al dolor físico.
La importancia de sentirse acompañado
Dentro de los factores interpersonales, la investigación encontró que la
disminución del apoyo social, el aislamiento y la falta de acceso a redes de
relaciones pueden favorecer la aparición de ideación suicida. También se
identificaron como elementos de riesgo algunos patrones de crianza
caracterizados por negligencia, exceso de control, poco afecto o críticas relacionadas
con el perfeccionismo y los errores.
En contraste, contar con redes de apoyo aparece como uno de los
principales factores protectores. El respaldo de familiares y amigos, la satisfacción con el apoyo
familiar y la calidad del vínculo parental fueron asociados con una menor
presencia de ideación suicida.
Este hallazgo resulta relevante porque la pertenencia frustrada plantea
que la sensación de soledad, el aislamiento y la ausencia de relaciones
recíprocas pueden contribuir a aumentar la vulnerabilidad. Por el contrario,
las relaciones significativas pueden fortalecer los vínculos y actuar como un
elemento de protección frente a estas experiencias.
Hábitos cotidianos también pueden ser protectores
La revisión también señala diferentes condiciones personales que pueden
contribuir a proteger a los estudiantes. Entre ellas se encuentran la actividad
física, dormir adecuadamente, la meditación y un alto compromiso con los
estudios. A nivel emocional, aparecen la estabilidad emocional, la inteligencia
emocional, la autocompasión y la capacidad de experimentar y reconocer
emociones positivas.
Asimismo, los investigadores identificaron como elementos protectores la
mentalidad de crecimiento, la esperanza sobre el presente y el futuro, la
gratitud, la resiliencia, la sensación de control sobre la propia vida y la
satisfacción con ella. Estos factores pueden contribuir a que los jóvenes
desarrollen recursos personales para enfrentar situaciones adversas durante su
etapa universitaria.
Un fenómeno que requiere una mirada integral
El contexto colombiano también evidencia la magnitud del problema. Según
cifras preliminares del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias
Forenses, entre enero y junio de 2026 se registraron 1.326 suicidios en el
país, frente a 1.352 casos reportados en el mismo periodo de 2025, lo que
representa una leve disminución del 1,9 %.
Sin embargo, el suicidio sigue siendo un importante desafío de salud
pública. Los registros evidencian una importante concentración de casos en
adolescentes y jóvenes: durante el primer semestre de 2026 se reportaron 87
suicidios entre personas de 15 a 17 años, 75 casos entre quienes tenían 18 y 19
años, 174 entre jóvenes de 20 a 24 años y 156 entre personas de 25 a 29 años.
Los investigadores explican la necesidad de abordar la salud mental universitaria desde una perspectiva integral, en la que se tengan en cuenta tanto las condiciones individuales como las relaciones y redes de apoyo de los estudiantes. Es decir, identificar señales de malestar psicológico, fortalecer los vínculos sociales y familiares, así como promover hábitos asociados con el bienestar forman parte de una respuesta preventiva más amplia.
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