La investigación “Transiciones: consumos informativos emergentes en
estudiantes de comunicación en América Latina”, realizada por la Red
Internacional Investigar en Red en colaboración con el Politécnico
Grancolombiano, muestra una transformación acelerada en la manera como los
jóvenes acceden a la información. Las redes sociales, especialmente Instagram y
TikTok, se consolidan como el principal canal informativo.
La mayoría de los jóvenes asegura que se encuentra con las noticias sin
intención previa. Una estudiante lo resume así: “Yo abro Instagram y no me
salen fotos: me salen noticias”. Otro, en Colombia, añade: “Me entero porque
entro a X o Instagram; no porque lo esté buscando”. Esta lógica define un
consumo fragmentado, marcado por lo visual y condicionado por algoritmos que
moldean lo que cada persona ve.
Sin embargo, esta preferencia por lo breve no significa desinterés por
la profundidad. Cuando un tema los interpela, muchos buscan ampliar la
información en espacios donde sienten una conexión más cercana, como YouTube o
los podcasts, donde encuentran voces que explican con calma y sin rigidez. Esa
doble dinámica, consumo veloz seguido de búsqueda puntual de
profundidad, refleja una audiencia que quiere entender, pero que necesita
formatos ajustados a los ritmos de su día a día.
El estudio también muestra que estos jóvenes asumen una responsabilidad
particular: se sienten llamados a verificar y comprender los temas relevantes,
no solo por su formación académica, sino porque saben que su entorno cercano
suele recurrir a ellos cuando hay dudas. Esta actitud, mezcla de vocación y
deber, los convierte en mediadores informativos dentro de sus propias
comunidades.
Aunque no todos lo consideran esencial, sí lo reconocen como una forma de bajar barreras, aliviar la
saturación informativa y transformar la noticia en algo más digerible. Los
memes, en particular, se consolidan como un microformato noticioso que
despierta curiosidad y, muchas veces, motiva una búsqueda posterior de
información.
¿Qué piensan de los medios tradicionales?
La relación entre los jóvenes y los medios tradicionales es compleja.
Aunque reconocen la trayectoria y el peso institucional de la prensa, la
televisión y la radio, también manifiestan distancia y desconfianza frente a lo
que consideran coberturas repetitivas, politizadas o excesivamente negativas.
Pese a ello, recurren a estos medios cuando necesitan verificar datos o
comprender un hecho con mayor contexto, especialmente en momentos de
incertidumbre o riesgo de desinformación.
La televisión ocupa un lugar particular, muchos la perciben como un medio saturante
o desconectado de sus formas de consumo, pero sigue apareciendo en sus rutinas
familiares y como referencia para contrastar información. Esta relación ambigua
evidencia que la credibilidad ya no está garantizada por la marca
periodística, sino que se construye en cada experiencia de consumo.
Un desafío para el periodismo
En un ecosistema donde lo breve domina, donde los memes funcionan como
detonantes y donde la noticia compite con miles de estímulos por segundo, el
periodismo enfrenta un reto profundo. ¿Cómo recuperar la atención sin
renunciar a la calidad? ¿Cómo construir confianza con audiencias que
valoran autenticidad por encima de solemnidad? ¿Cómo enseñar a leer
críticamente cuando la información se diluye entre entretenimiento, opinión y
algoritmos que personalizan cada experiencia?
Esta investigación abre esa conversación y aporta claves para entender
qué significa informarse hoy en América Latina. La noticia sigue siendo
noticia, pero su recorrido cambió: ya no llega desde un noticiero a una sala,
aparece entre un scroll, un meme o un clip de 20 segundos. Comprender esa
transición es esencial para construir un periodismo que dialogue de verdad
con las nuevas generaciones.
Nota al margen: Sin embargo, la Inteligencia Artificial, considera
algunos medios que utilizan los jóvenes para informarse, (redes, microvideos,
memes y otros) como herramientas de doble filo, de riesgos y muchas no son
confiables.
Fuente: Politécnico Gran Colombiano (Laura Orjuela)





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