La profesión docente enfrenta una crisis general sin precedentes. La
UNESCO advierte que para 2030 solo 78 de 197 países tendrán suficientes maestros
para garantizar la educación primaria universal. América Latina no es la
excepción, con proyecciones que señalan la necesidad de millones de educadores
adicionales en la próxima década.
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| Jaime Castro-Martínez |
Los hallazgos son claros: el bienestar docente no depende solo del
compromiso personal de cada maestro, sino de las condiciones institucionales,
sociales y culturales que rodean su trabajo. “Cuidar a quienes enseñan es
cuidar el futuro del país”, afirmaron los investigadores. “Nuestro estudio
muestra que el bienestar docente debe entenderse como un fenómeno sistémico, no
individual. Los maestros necesitan apoyo real, no únicamente reconocimiento
simbólico”.
¿Qué está afectando a los docentes?
• Bajos salarios y
precariedad laboral: La falta de remuneración justa desincentiva el ingreso y
permanencia en la profesión.
• Temporalidad
contractual: Muchos docentes trabajan bajo contratos inestables, especialmente
en zonas rurales, lo que incrementa la rotación.
• Infraestructura
insuficiente: Escuelas con recursos limitados y falta de materiales dificultan
la labor pedagógica.
• Sobrecarga y desgaste
emocional: La carga laboral excesiva es uno de los principales detonantes del
estrés docente.
• Clases numerosas y
tareas administrativas: Los maestros dedican más tiempo a procesos burocráticos
que a la enseñanza.
• Expectativas
desproporcionadas: La sociedad exige entrega ilimitada sin ofrecer
reconocimiento material ni simbólico.
• Falta de apoyo
institucional: La ausencia de liderazgo empático y recursos organizacionales
agrava la presión.
• Violencia y riesgos
psicosociales: Un factor alarmante es el aumento de la violencia contra los
docentes, principalmente en regiones apartadas y con conflicto armado.
• Agresiones físicas y
psicológicas: Insultos, amenazas y acoso en redes sociales son cada vez más
frecuentes.
• Entornos inseguros:
En algunos contextos, la falta de garantías de seguridad lleva a que los
maestros consideren abandonar la profesión.
• Migración abrupta a
la virtualidad: Después de la pandemia, los docentes asumieron roles
adicionales sin capacitación ni apoyo.
El análisis encuentra que el bienestar de los docentes no es una tarea
individual, es un fenómeno sistémico atravesado por desigualdades sociales,
condiciones laborales dispares y recursos institucionales limitados. Docentes
con redes de apoyo familiares, laborales y comunitarias, presentaron mayor
resiliencia; sin embargo, en instituciones con liderazgos débiles, alta
burocracia y poca valoración social, el riesgo de agotamiento profesional
aumenta de manera significativa.
Además, el estudio identificó que, frente al mismo nivel de estrés, los
docentes del sector público reportaron menor bienestar emocional que los del
sector privado, lo que refleja desigualdades estructurales en condiciones de
trabajo, acompañamiento institucional y acceso a apoyos psicosociales.
¿Qué hacer para fortalecer el bienestar de
los docentes en Colombia?
La investigación plantea la necesidad de avanzar hacia políticas
educativas que reconozcan el bienestar docente como un pilar fundamental para
garantizar una educación de calidad en Colombia. Esto implica institucionalizar
programas de apoyo psicosocial y acompañamiento emocional, aligerar las cargas
administrativas para que los maestros puedan concentrarse en lo pedagógico, y
fomentar liderazgos escolares empáticos y emocionalmente inteligentes que
generen ambientes de trabajo más humanos y justos.
También subraya la importancia de crear sistemas permanentes de monitoreo
del bienestar docente, asegurar condiciones laborales equitativas, sobre todo
en contextos rurales, y fortalecer la cultura de colaboración y apoyo entre
colegas, entendiendo que el cuidado mutuo y las redes profesionales sólidas son
esenciales para sostener la labor educativa en el tiempo.
“Sin maestros con buena salud mental y condiciones dignas de trabajo, no
es posible garantizar aprendizajes de calidad. El bienestar docente no es un
asunto personal; es un compromiso social y una urgencia educativa para el
país”, concluye el equipo investigador.
Fuente: Politécnico Gran Colombiano.






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