El factor climático que genera el calor extremo dejó de ser una amenaza
futura para convertirse en un problema actual de salud, empleo e ingresos,
revelan estudios.
En el marco del Día Internacional
contra el Cambio Climático, conmemorado cada 24 de octubre, una investigación
desarrollada desde el Politécnico Grancolombiano advierte que el aumento de las
temperaturas está afectando la capacidad de trabajo, reduciendo la
productividad laboral, aumentando los riesgos de accidentes y golpeando con
mayor fuerza a quienes trabajan en condiciones de informalidad.
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| Erik Fabián Rico |
¿Por qué es preocupante el aumento del cambio
climático para los trabajadores?
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Uno de los principales efectos de este fenómeno es el aumento del llamado estrés térmico,
una condición que se presenta cuando el cuerpo no logra regular adecuadamente
su temperatura frente a condiciones extremas de calor. Según el estudio, esta
situación puede provocar deshidratación, agotamiento, calambres y golpes de
calor, además de incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares,
respiratorias y renales.
A estas afectaciones físicas se suman consecuencias sobre el desempeño
laboral. El estrés térmico también puede generar fatiga mental, dificultades de
concentración y alteraciones en la toma de decisiones, lo que no solo
compromete el bienestar de los trabajadores, sino que aumenta la probabilidad
de accidentes y reduce la productividad en los entornos de trabajo.
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Precisamente, los trabajadores informales son vulnerables porque la
exposición al calor coincide con menor acceso a protección en sus entornos laborales.
Muchos desempeñan actividades en espacios abiertos, como ventas ambulantes,
reciclaje, agricultura, construcción, pesca, domicilios y transporte informal,
sin acceso regular a agua potable, zonas de sombra, pausas o vigilancia en
salud.
La investigación también encontró que la exposición a altas temperaturas
está asociada con un aumento de la accidentalidad laboral. Una revisión que
evaluó aproximadamente 22 millones de lesiones en el trabajo encontró que las
olas de calor aumentan en 17% el riesgo general de lesiones. Y, en determinados
climas, este incremento puede llegar al 26%. Además, la fatiga, la
deshidratación y la disminución de la concentración afectan la capacidad de
respuesta y pueden aumentar los errores durante la jornada.
A esta situación se suma que más de la mitad de la fuerza laboral
mundial permanece en la informalidad, con 2.100 millones de trabajadores,
equivalentes al 57,7%. En Colombia, la informalidad alcanzó el 55,3% en el
trimestre móvil diciembre de 2025 a febrero de 2026 y llega al 83,2% en centros
poblados y rural disperso. Esta población suele tener menor acceso a seguridad
social, prevención, pausas, hidratación, sombra, equipos de protección y
vigilancia en salud.
En el caso de Colombia, las pérdidas podrían ubicarse entre el 2,55% y el 3,67%, dependiendo de
los escenarios de calentamiento global. Esto implica una reducción progresiva
de las horas disponibles para trabajar en sectores altamente expuestos al
calor, con posibles efectos sobre la productividad y los ingresos.
Para los trabajadores informales, estas pérdidas representan menos
tiempo disponible para producir ingresos y una mayor vulnerabilidad económica
en contextos donde cada jornada laboral resulta determinante para el sustento
de sus hogares. Los resultados muestran además que el cambio climático y la
informalidad pueden profundizar desigualdades sociales y económicas existentes.
Entonces, ¿qué debemos hacer?
Frente a este panorama, los investigadores plantean medidas de
adaptación como ajustar horarios y pausas durante las horas de mayor
radiación y calor, crear zonas de sombra y refugios térmicos, garantizar
puntos de hidratación y acceso permanente a agua potable, fortalecer la
educación sobre prevención y signos de alarma y promover estrategias de arborización
e infraestructura verde. También se plantea una mayor articulación entre los
sectores de salud, trabajo, ambiente, gobiernos locales, academia y
cooperación.
La investigación destaca que la adaptación climática también puede
generar beneficios económicos. El documento señala que por cada dólar invertido
en medidas de adaptación pueden generarse más de 10,5 dólares en beneficios
durante una década, a partir de mejoras en salud, productividad y resiliencia
económica.
Fuente: Prensa Politécnico Gran Colombiano (Laura X. Orjuela)
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